miércoles, 15 de junio de 2016

Juan, navegante eterno.

Marinero en tierra, cansado de ver la mar desde su faro un buen día, Juan, se hizo a la mar y llenó sus pulmones del olor a sal, sus oídos del sonido de las olas rompiendo contra la quilla de su barco y sus ojos de la luz de la luna llena, de las estrellas y de los faros.

A nuestro amigo Juan se le quedaron pequeños los mares de Andalucía, le parecieron pocos los faros andaluces y hoy, sin hacer ruido, se ha ido a navegar por todos los mares del universo. Se ha ido a ver todos los faros de este mundo y de todos los mundos. 

Esta noche tu faro de Trafalgar, posiblemente, gire más despacio. Posiblemente lance sus haces de luz más lejos buscando a aquel farero que se hizo navegante. Posiblemente hasta las olas susurren entre ellas mientras te llevan por todos los mares de este mundo.

Dicen que nadie muere del todo mientras alguien lo recuerde. Tú, amigo Juan, serás eterno.

3 comentarios:

Leonor dijo...

Tuve la suerte de conocerte en tu faro y visitar contigo el Castillo de Sancti Petri.Luego hemos coincidido en algunas ocasiones. Siempre estarás vivo en mi pensamiento. Juan, que los faros del mundo te acompañen en tu eterno navegar.

Un abrazo a tu familia y amigos.

Lola Padilla dijo...

Mi querido Juan donde quieras que estés. Ahora el libro que comencé con el Título de Cuando Trafalgar se apaga, más que nunca se apagó por un instante. Un suspiro que eligió el mundo para apagar la luz del corazón y desearte buen viaje. Terminaré ese libro de Trafalgar, que tú decías "nunca se apagará" y Sí por una vez, un instante, mi mundo se apagó para verte partir. Siempre estarás en mis caminos. Guíame con todo el mar que tus ojos tenían. Te llevare en mi corazón por siempre. Te quiero.

Araceli dijo...

Precioso Paco. A Juan le hubiera encantado. Gracias gracias gracias